La Asociación Productores de Carne
Bovina Argentina (APROCABOA) manifiesta su honda preocupación por la extemporánea suspensión de las exportaciones por ciento ochenta días y/o más dispuesta por el Gobierno Nacional. Consideramos que salir de los
mercados por medio de decretos políticos es una verdadera irresponsabilidad técnica, económica y jurídica, la cual no podemos soportar quienes apostamos día a día a la producción.
El atacar a la oferta que
naturalmente surge del mercado libre, ya sea mediante resoluciones como la 645, o por "aprietes" y/o amenazas, es atentar contra el futuro de nuestra ganadería . O dicho de otro modo, contra la genuina
producción y la creación de empleo productivo tan necesarios para nuestra economía.
La realidad histórica nos enseña que para crecer y generar divisas se debe hacer todo lo contrario: hay que crear
mecanismos de estímulos, tales como lo serían instrumentar un serio Plan Ganadero Nacional, otorgar incentivos fiscales, premios con desgravaciones a los establecimientos con altos porcentajes de parición, a
los que invierten en nuevas técnicas y tecnologías. Se debe apoyar su crecimiento con más infraestructura como ser la creación de nuevos caminos, acueductos; darle seguridad social y policial, etc.etc. Por ello,
lo hecho es a todas luces un imperdonable retroceso.
Nadie puede ignorar en la Argentina que para llevar un bife al plato el productor debe trabajar 28 meses de sol a sol, sin feriados y por su
exclusiva cuenta y riesgo.
Cuando se sale del mercado, por medio de este tipo de medidas arbitrarias e irracionales, el único perjudicado es el país. A los mercados no se
vuelve cuando uno quiere y corregir este tipo de yerros puede demandar años. Es muy difícil volver a un mercado, más cuando uno lo abandona de esta forma.
La carne bovina argentina, como
mecanismo de desarrollo, es una de las grandes locomotoras de nuestra economía nacional. No se la puede frenar por capricho de quienes hoy están de paso y, evidentemente, poco saben de ella.
Con medidas como éstas,
los países competidores, sin lugar a dudas deben estar muy agradecidos a nuestros actuales gobernantes.
Las repercusiones serán muy graves: la industria frigorífica, hoy altamente
tecnificada y con empleados especializados, sufrirá un duro retroceso, ya que muchas plantas van a trabajar al mínimo de su nivel y va tener que despedir gran cantidad de este personal calificado, el cual, al reubicarse
donde puede, se pierde cuasi-definitivamente para el sector..
No se puede subsidiar la dieta nacional con la carne vacuna; ello es una real impericia, pues se va producir
una menor oferta y, como consecuencia de ello, los precios no van a bajar sino que se volverán definitivamente prohibitivos. Es hora de potenciar la oferta con planes de desarrollo sostenidos y
sustentables. Como se apreciara, todo lo contrario hecho hasta ahora.
Gracias a tanta desprolijidad política, a una falta de coherencia en la decisión estatal y a la falta de decisiones serias y a largo
plazo, de no revertirse con urgencia el error del presente, el efecto de estas medidas será devastador: desaparecerán criadores por el desaliento, desaparecerán obreros de primer nivel, empresas –especialmente
frigoríficas- de alta tecnificación. El resultado de la batalla librada equívocamente por el Gobierno será pírrico. Los grandes perdedores serán el pueblo y la ganadería argentina.
Eso sí, es posible
que como consuelo, en un futuro no muy lejano, sólo podremos ver las vacas en el zoológico.